¿Te hidratas correctamente? Si no sabes la respuesta, haz la siguiente prueba: estira tu piel y observa si vuelve inmediatamente a su estado natural, o por el contrario, le cuesta un poco más. Si la estiras y vuelve a la normalidad rápidamente quiere decir que tu piel es turgente, es decir, posee la capacidad de cambiar de forma y tu organismo está correctamente hidratado. Si esto no ocurre, pueden existir problemas de deshidratación. Aquí os damos algunas claves sobre cómo prevenirlos y su relación con problemas de sobrepeso y obesidad.
Mantenerse hidratado, clave para el equilibrio del organismo
La tendencia a sustituir el agua por zumos, batidos, licuados, refrescos o bebidas espirituosas puede generar, a la larga, bloqueos en el metabolismo. El cuerpo necesita beber agua y los expertos recomiendan ingerir, como mínimo, entre 8 y 9 vasos al día, lo que equivale a dos litros. Y esto nada tiene que ver con consejos sobre cómo saciarte y recurrir al agua en lugar de la comida. Hablamos de mantener tu cuerpo correctamente equilibrado e hidratado.
La falta de agua en el cuerpo puede traer complicaciones como el aumento de peso o el envejecimiento prematuro, y esto está demostrado por estudios de expertos*. Si el organismo está deshidratado no logra eliminar las toxinas correctamente, las almacena en células adiposas que al depositarse en el liquido intracelular, nuestras células ralentizan su trabajo y esto puede derivar en problemas de retención de líquidos, piernas hinchadas y complicaciones con la circulación sanguínea, y provocando acumulación de depósitos de grasa.






