El yin yoga es el complemento perfecto al yang yoga. Son estilos diferentes pero se adaptan entre sí con un propósito final: equilibrar el cuerpo y la mente a través de nuestras dos dualidades, las dos energías que fluctúan en nosotros: la energía interna, femenina, oscura y pasiva, y la energía externa, aquella masculina, más luminosa y activa. Ambas habitan en todo lo que nos rodea y las dos existencias necesitan de la otra para ser.








