Cuando el aparato digestivo sufre una alteración que modifica las rutinas de ir al baño, puede provocar, además de molestias y sensación de pesadez, una acumulación de grasa y fluidos, que se traduce en kilos de más. Durante el confinamiento, tanto el día a día como los hábitos han cambiado considerablemente y se puede haber traducido, para algunas personas, en problemas de estreñimiento. Si es tu caso y se trata de algo ocasional, puedes seguir con los siguientes consejos No+Kilos para reequilibrar tu organismo. Si se trata de un trastorno recurrente, te recomendamos que acudas a un médico especialista.
Según la OMS, se padece de estreñimiento cuando una persona produce menos de tres deposiciones semanales. Junto a ello, se asocia un esfuerzo excesivo al defecar, heces duras y sensaciones de evacuación incompleta o de obstrucción. En este sentido, es importante observar las heces, ya que, son indicativas de cómo está funcionando el metabolismo*.
Los alimentos que ingerimos, previamente masticados, son procesados por nuestro organismo, que selecciona los nutrientes adecuados y desecha lo sobrante. A su vez, regula el organismo, mejora el sistema inmune y desecha todo lo que el cuerpo no necesita, previniendo así el sobrepeso, si existe una alimentación equilibrada.
Si por el contrario la dieta se ve alterada por comidas ‘basura’, grasas saturadas, azúcar o alteraciones en las cinco ingestas diarias, puede traducirse en estreñimiento. Otros factores que desequilibran el cuerpo es el estrés, el sedentarismo, el abuso de laxantes o medicación que altera la flora intestinal. Si todo lo anterior resume tus hábitos en los últimos meses por la cuarentena, es habitual que sufras de parones de heces.






